Muñoz, que el sábado festejaba el histórico triunfo de su equipo (ganaban en ese momento por 5-0. Terminó 7-0), fue apuñalado por la espalda y le perforó el tórax. A los 15 minutos de sucedido el trágico desenlace, Muñoz fue auxiliado y trasladado al hospital Lagomaggiore de la ciudad. Pero mientras lo operaban, murió cerca de las 20:15 horas. La Policia de la ciudad de Mendoza, que había grabado los hechos, ya tendría identificado al autor: sería un hombre que se hace llamar ‘El Verruga’. Éste sería primo de la víctima y miembro de la barra brava de Independiente.
Según el presidente del club Independiente Rivadavia, Daniel Vila, "el asesinato no tuvo nada que ver con el fútbol, sino que se debió a peleas o ajustes de cuenta entre algunos individuos de la barra brava. Episodios como éste son hechos delictivos, no tienen nada que ver con lo deportivo. Ésta es una sociedad violenta", justificó. Y a su vez, defendió la labor policial: "El operativo de seguridad fue hecho de la mejor manera".
El inspector de Policía, Angel Fosatti, dijo después de conocida la noticia del fallecimiento de Muñoz, que "hicimos todos los cacheos y tomamos todas las precauciones necesarias pero tendríamos que tener más detectores de metales en las entradas a los estadios".
Hinchas con anteedentes
La barra brava de La Lepra, como llaman a los hinchas de Independiente Rivadavia de Mendoza, tiene antecedentes muy violentos y muy numerosos, y comenzaron cuando en la jornada seis, durante el partido ante Instituto, los directivos no dieron entradas gratis a unos 300 hinchas. Por tal motivo, varios fueron hasta el estadio de Independiente Rivadavia a protestar con pintadas y hasta destrozaron parte del mobiliario del club.Por esta cuestión, los directivos del club aplicaron el derecho de admisión sobre tres hinchas violentos apodados: Virulana, Indio y Silencio, quienes no pudieron ingresar en la octava jornada cuando jugaron ante Quilmes. En ese partido aparecieron las banderas al revés, como un signo de protesta ante esa medida. Pero en el siguiente partido ante Nueva Chicago en casa, dos semanas después, el agredido fue el médico del equipo visitante. Eso derivó en la suspensión del partido, antes de que comenzara el segundo tiempo.
El 26 de octubre pasado la violencia regresó al club. Un hincha recibió una herida de arma blanca, aunque por suerte logró reponerse. Y durante la semana pasada, los propios hinchas robaron los sueldos a parte de la plantilla del club.
Era un partido de locos para jugadores como Robinho, que se sentó en el primer vagón de la montaña rusa aprovechando que Héctor era un caramelo en el lateral derecho del Mallorca. En el 12, la conexión brasileña entre Robinho y Marcelo acabó con el balón en las redes tras un cabezazo bombeado del diez madridista. El pase de gol de Marcelo en el primer tanto blanco se vio ensombrecido dos minutos después por culpa de Varela, que estuvo atento a un fallo en el despeje del lateral zurdo para recortar a Casillas y marcar a puerta vacía. El intercambio de golpes del primer asalto siguió por medio de Robinho, que marcó ante Lux en posición antirreglamentaria tras recibir una asistencia de Raúl que se coló entre las piernas de Ballesteros. Segunda polémica del partido y el Mallorca, que rozó el empate instantes después con un remate de Nunes al larguero, otra vez perjudicado en el feudo blanco.
