lunes, 12 de noviembre de 2007

El Valencia ya huele a Koeman

Volvía el Valencia a Mestalla, el escenario de sus últimas fechorías. Cuatro derrotas consecutivas habían firmado los ché ante los suyos. Ni el estreno de Ronald Koeman (en Champions, ante el Rosenborg), fue capaz de cambiar una tendencia que iba camino de hacer historia, sí pero de la mala. En la temporada 85/86, el Valencia ya perdió tres partidos seguidos. Ahí detuvo el crono. Igual que este sábado. Cinco es un mal número, salvo en los toros, y la grada no estaba para muchos festejos, a pesar de tener muy cerca el gracejo de Joaquín. Sin él, pero con el talento de Silva (enorme), el instinto de Villa (letal) y el poderío de Albelda (también hacia adelante), el Murcia fue un juguete en manos de sus anfitriones desde que empezó a hacer regalos impropios de un equipo de Primera. Y los protagonistas no son precisamente novatos.

El primero, Regueiro. Le hicieron falta, sí, pero el uruguayo fue víctima de esa especia de fiebre que induce a algunos futbolistas a pensar que son ellos los que pitan. Porque sí, porque como les reconocen por la calle... Muñiz (que no estuvo bien) no vio un derribo del uruguayo, que para obligar al árbitro a sancionarlo, agarró el balón con la mano. Y eso sí lo vio Muñiz, que no sólo no pitó la falta a favor del Murcia, sino que la convirtió, por arte de birlibirloque, en falta para el Valencia. Estaba, además, en mal sitio si uno tiene enfrente la zurda de Silva, que se la puso en la mismísima frente a Iván Helguera, un experto en esta suerte. 1-0.

Segundo error. Tras intentar (con cierta torpeza) ponerse en pie, el Murcia 'regaló' otro balón en zona de alta tensión. El protagonista es Pablo García. Sorprendente en un tipo con tantos kilómetros. El uruguayo erró el pase y Albelda, al quite, interceptó el balón y lo envió en profundidad hacia Villa. El capitán del Valencia para por mero especialista defensivo, pero esta vez ha demostrado que también sabe jugar hacia delante. Total, que Villa solo ante Notario. Ya saben qué ocurre en estas circunstancias: gol del 'Guaje'. 2-0 y paz en Mestalla, que por fin disfrutaba de una noche tranquila tras una sobredosis de sobresaltos. Todavía quedaban dos tercios de partido por delante, así que, quien más, quien menos, pensó incluso en una terapéutica goleada.

No fue de escándalo, pero hubo más goles. Uno más, sólo uno, pero el mejor de la noche. De nuevo Albelda que se anticipa para robar y meter un balón profundo, puro estilo Messi, a Silva. El canario, con un ojo en la bola y el otro en Villa, la pone de primeras en el borde de la frontal, desde donde entra el '7' como un ciclón. 3-0, y a otra cosa. Ronald Koeman, con la victoria en el bolsillo, empezó a dosificar a sus cracks: Silva (que estaba empezando a enfadar a la zaga visitante), Villa, con alguna molestia... Sólo en los últimos diez minutos compareció el Murcia, y lo hizo a balón parado. Abel obligó a Hildebrand a justificar la paga del día en dos ocasiones. Tanto da que alguna hubiera entrado, porque hacía tiempo que el partido estaba finiquitado. Lo mataron los 'killers' del Valencia, Silva y Villa, pero hubo algo de suicida en el juego del Murcia. Regaló dos goles a un equipo herido y le puso una autopista hacia la tranquilidad... y hacia las alturas. Con la que ha caído por Mestalla, y el líder está a sólo un punto. Increíble.

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